La que se escondía tras una falsa sonrisa cuando le preguntaban algo.
Gasté todas mis lágrimas en el pasado. Ahora, si me preguntan quién soy no sabré bien qué responder. Pueden llamarme bipolar... yo sé que no lo soy. Y, quizá sea verdad, todos los adolescentes son un poco bipolares al fin y al cabo pero eso ya no me importa.
He dejado atrás esos días en los que no tenía opinión, en los que no era más que un jueguete del que reírse. He dejado atrás esos días en los que guardaba silencio en lugar de decir a los demás lo que realmente quería.
Y, ahora, no habrá nada ni nadie que logre detenerme. Porque, soy yo la que ha decidido que ningún obstáculo se interpondrá entre yo y mi camino.
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